Yoga para el manejo de dolor

Una antigua estrategia para un problema de salud actual.

por Nikhil Ramburn y Dr. Sat Bir Singh Khalsa

 

Dolor en cuerpo - Yoga para el manejo del dolor - wildpixel Getty Images - Canva¿Qué es dolor?

La propuesta para explicar el término ‘dolor’, que la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor no ha cambiado desde su primera publicación en 1979, lo define como “una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada con un daño real o potencial del tejido, descrito en términos de dicho daño”. Desafortunadamente, esta definición no expresa completamente la complejidad neurobiológica del dolor.

Los estímulos desagradables son captados por sensores periféricos, llamados nociceptores, que inervan la piel, los tejidos profundos y los órganos internos. Los conductos de las células nerviosas (axones), que pueden estar mielinizados (cubiertos con una vaina aislante blanca) para una conducción rápida de la señal o amielínicos (que transportan señales para un dolor que arde lentamente), transmiten los estímulos a través del asta dorsal de la médula espinal al cerebro. Mientras que la corteza somatosensorial del cerebro es importante para ubicar el dolor, una enorme red que abarca la ínsula, la corteza cingulada anterior, la corteza prefrontal y el tálamo se activa al experimentar dolor agudo. A esto se le llamaba tradicionalmente “matriz del dolor”.

Sin embargo, los modelos científicos contemporáneos reconocen que el dolor no es un resultado directo de la entrada nociceptiva y la vía simple del dolor resaltada anteriormente. Los científicos saben que nuestra percepción está críticamente determinada por expectativas psicológicas y de comportamiento, y puede modificarse mediante el aprendizaje.

Placebos para el dolor

Cerebro - Yoga para el manejo del dolor - wildpixel Getty Images - CanvaEl ejemplo más impresionante y más estudiado de este fenómeno es el de los analgésicos placebo. En los estudios con placebo, los pacientes con dolor agonizante informan un alivio completo del dolor después de la administración de una pastilla de azúcar que se les hace creer que es un potente analgésico. Dado que el dolor es una experiencia construida activamente, que puede modificarse mediante el aprendizaje, algunos científicos proponen un enfoque educativo para su tratamiento.

El objetivo de esta estrategia es cambiar la conceptualización que el paciente tiene del dolor de un indicador de daño tisular a una necesidad percibida de proteger el tejido del cuerpo. Este proceso se denomina “alfabetización funcional del dolor” e implica enseñar al paciente que el dolor y la nocicepción (estímulos desagradables) no son lo mismo.

La industria de opiaceos

A pesar de los avances en el campo de la psicología educativa para modificar nuestra percepción del dolor, el dolor crónico es una de las dolencias más comunes en el mundo, afectando al 20 % de la población mundial. En los Estados Unidos se estiman entre $ 560 y $ 635 mil millones de dólares anuales para cuidar a personas con dolor crónico, excediendo los costos combinados de atención médica asociados con enfermedades cardiovasculares, diabetes y cáncer. Estos hechos resaltan la necesidad de estrategias para la regulación del dolor en la medicina moderna.

Opioides - Yoga para el manejo del dolor - Brandis Getty Images - CanvaDesafortunadamente, el tratamiento farmacológico convencional, especialmente los analgésicos opioides, tiene un alto potencial de adicción. En 2015, 12.5 millones de personas abusaron de medicamentos recetados, lo que provocó más de 15,000 muertes y un total de $ 78.5 mil millones en costos. Es en el contexto de esta actual crisis sanitaria que el Centro Kripalu de Yoga y Salud organizó una conferencia sobre el manejo del dolor crónico en octubre de 2017.

Justificación para el uso de yoga como complemento terapéutico

Esta conferencia tenía como objetivo reunir a inventores y profesionales de la salud para explorar un nuevo paradigma de tratamiento para el dolor. Algunos de los oradores incluyeron al Dr. Lorimer Moseley (fisioterapeuta clínico e investigador que ha evolucionado el concepto de alfabetización funcional del dolor); la médica Lonnie Zeltzer, (experta en el campo del yoga para el dolor pediátrico); el Dr. Fadel Zeidan (líder en el tratamiento del alivio del dolor basado en la atención plena); y el Dr. Sat Bir S. Khalsa, quien abordó los mecanismos psicofisiológicos subyacentes a los beneficios del yoga para el manejo del dolor crónico.

De hecho, existe una justificación científica sólida para el uso de yoga, meditación y otros enfoques adicionales para el tratamiento del dolor. Encuestas llevadas a cabo en EE. UU., constantemente encuentran que el 30/40 % de la población usa enfoques complementarios como acupuntura, masajes terapéuticos, yoga y meditación para aliviar sus condiciones dolorosas.

Algunos estudios que soportan el uso de yoga y meditación

Mindfulness - Yoga para el manejo del dolor - fizkes Getty Images - CanvaLa meditación ‘Mindfulness’ es capaz de reducir los síntomas del dolor crónico al modular una serie de sistemas neuroquímicos endógenos ya que existe una reducción significativa de la actividad cerebral relacionada con el dolor y la activación en áreas cerebrales de orden superior, como la ínsula. Una de las primeras pruebas del ‘Mindfulness’ en estudios sobre el dolor encontró que las personas que ya tenían tiempo practicando meditación Zen requerían niveles significativamente más altos de estimulación térmica nociva para reportar niveles de dolor similares a los dados en los controles por edad. Aunque los practicantes Zen mostraron una significativa activación de las regiones cerebrales del “procesamiento sensorial”, también mostraron una reducción en la activación de áreas cerebrales que evalúan el dolor.

En un estudio realizado por los Institutos Nacionales de Salud observaron resultados similares en personas Norte Americanas que llevan tiempo practicando yoga, quienes toleraron el dolor más del doble de tiempo que los sujetos de estudio que no practican yoga. Los yoguis también tienen más materia gris en la región insular del cerebro, lo que se correlacionó con dicha tolerancia al dolor.

En un examen de las formas en que cada grupo toleraba el dolor, se descubrió que los yoguis usaban estrategias cognitivas basadas en el yoga, como la aceptación y una mayor conciencia interoceptiva, y estrategias de comportamiento, como la relajación y la respiración lenta, mientras que los ‘sujetos de control’ intentaban distraer su atención o ignorar el dolor, que son formas menos efectivas para controlar el dolor. Estos hallazgos sugieren que la práctica del yoga puede enseñarnos nuevas formas de lidiar con las entradas sensoriales y modular nuestra reacción a ellas.

Para dolor artrícito

Masaje - Yoga para el manejo del dolor - whitesession-4645995 pixabay - CanvaLa investigación de Lonnie Zeltzer da más evidencia que respalda el uso del yoga para regular el dolor. Por ejemplo, un pequeño ensayo controlado aleatorio que utilizó Iyengar Yoga incluyó a 26 mujeres (edad media = 28 años) con artritis reumatoide. La intervención consistió en 6 semanas de clases impartidas dos veces por semana en el estudio de yoga del Programa de Dolor Pediátrico de UCLA, donde se dispuso de numerosos accesorios de yoga para ayudar a los sujetos con un rango de movimiento limitado.

Las mujeres asistieron al 96 por ciento de las clases de yoga, lo que sugiere un alto grado de viabilidad de la terapia de yoga para esta población. Además, el grupo de intervención de yoga mostró una mejora significativamente mayor en las medidas de discapacidad del dolor y las puntuaciones de salud y vitalidad en general en comparación con los sujetos de control que no practicaban yoga, pero asignados a una condición de tratamiento de yoga retrasado. Los datos de seguimiento después del final de la intervención de yoga mostraron que esas mejoras se mantuvieron después de 2 meses, lo que sugiere los beneficios a largo plazo de una intervención de yoga.

Para Síndrome de Intestino Irritable

Otro estudio realizado por Zeltzer y otras personas evaluó el impacto de una intervención de Iyengar Yoga de 6 semanas sobre los síntomas del síndrome del intestino irritable (SII) en adolescentes y adultos jóvenes. Aunque la tasa de deserción fue mayor con esta población, los sujetos aún asistieron al 75 % de las clases y los resultados mostraron mejoras en las puntuaciones de dolor, angustia psicológica, fatiga, sueño y calidad de vida. Los sujetos adultos jóvenes (de 18 a 26 años) informaron una mejora significativa en los síntomas del SII en comparación con los sujetos de control no tratados, mientras que los adolescentes (de 14 a 17 años) vieron más beneficios en el funcionamiento físico. Ambos estudios sugieren la idoneidad del yoga para el manejo del dolor crónico en adolescentes y adultos jóvenes.

¿Qué nos dicen todos estos hallazgos?

Acupuntura - Yoga para el manejo del dolor - Darunechka Getty Images - CanvaEstos hallazgos alentadores están surgiendo en el contexto de nuevos desarrollos en el campo de la psicología del dolor que sugieren que el dolor es una experiencia construida activamente y puede modificarse a través del aprendizaje y estrategias de comportamiento mente-cuerpo. Hemos visto cómo el yoga puede desarrollar la habilidad de los practicantes para modular su respuesta al dolor a través de estrategias cognitivas como la respiración, la relajación, la aceptación y una mayor conciencia interoceptiva.

Los beneficios potenciales de las terapias complementarias como el yoga son aún más importantes debido al inmenso consumo de opioides. De hecho, las pautas publicadas en mayo de 2017 por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) recomiendan que los médicos consideren enfoques no farmacológicos, como terapias complementarias, para controlar el dolor agudo y crónico y, en 2010, la Oficina del Cirujano General del Ejército para el Dolor Management Task Force Report enumeró el yoga como modalidad de tratamiento de Nivel 1 para el manejo del dolor.

 

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